domingo, 9 de enero de 2011

Fútbol: Introducción

En el fútbol como en todo deporte hay lógica, normalmente clasifican los mejor preparados, lo cual significa que en las actuales condiciones nuestra ausencia en Brasil 2014 es casi segura.

Cual sería la razón para tener un mejor desempeño que los países señalados? Veamos algunas respuestas que el autor considera reales, aunque el lector podrá realizar el mismo ejercicio sin dificultad y encontrar otros resultados.

En 2005 se realizaba un análisis de nuestro potencial frente a la fase eliminatoria, y que se detalla a continuación.

Considerando factores como nivel general del fútbol, nivel técnico de jugadores, jugadores desequilibrantes, trabajo en equipo, preparación física, disciplina, identificación o compromiso con los objetivos de clasificar y otros, en el escenario optimista podríamos lograr una posición mejor que las selecciones de Perú y Venezuela, mientras que en un escenario pesimista ocuparíamos la última posición, lo cual nos coloca en una situación aún peor a la prevista para el Mundial Africa 2010.


Como alternativa podría apostarse a la estrategia del temor a la altura. Es conocido que representaciones futbolísticas como Brasil, Argentina y Uruguay son los que tienen mayor temor a la altura, por lo que optan por la conformación de equipos de segundo nivel o aplican tácticas que impliquen menor esfuerzo físico. El resto de los equipos normalmente utilizan esquemas de fútbol para jugar de igual a igual con el seleccionado nacional, en algunos casos con éxito.

Basándonos en el sentido común, qué probabilidad se tiene de ganar todos los partidos como local? 100%, 90%. Yo creo que en el actual esquema, y en el mejor de los casos, se podría ganar un 60% de los partidos, de manera que en estas condiciones no es posible clasificar.

En la actual modalidad de preparación de la selección, estamos lejos de alcanzar las condiciones necesarias para una participación exitosa. La modalidad denominada extrañamente “proceso” de “microciclos” de preparación, convocando algunos días antes del partido no ofrece ninguna posibilidad de formar un equipo competitivo, esto está por demás demostrado en el caso boliviano.

Pregunta: podemos clasificar al mundial Brasil 2014 bajo las actuales circunstancias? la respuesta es Si! Con una estrategia, con una preparación sistemática, por medio del esfuerzo científicamente gestionado. No obstante las deplorables condiciones del fútbol boliviano, sí es posible y necesario aplicar una estrategia que nos conduzca al éxito.

En el libro La Quinta Disciplina  (Peter Senge) un jugador de básquet contaba “por designio y por talento éramos un equipo de especialistas, y como cualquier equipo de especialistas, nuestro desempeño dependía tanto de la excelencia individual como del buen trabajo conjunto. Ninguno de nosotros tenía que esforzarse para comprender que debíamos complementar las especialidades de los demás; era un hecho, y todos procurábamos una combinación más efectiva …” (Bill Russell, jugador del equipo de baloncesto, los Bolton Celtics, ganadores de once campeonatos mundiales de baloncesto en trece años). Russel señala que la clave del equipo no radicaba en la amistad sino en otra clase de relación. Esa relación, más que ningún triunfo individual. Le brindó sus mejores momentos en el deporte: “a veces un partido de los Celtics se calentaba tanto que era algo más que un juego físico o incluso mental – escribió – era magia. Esa sensación es difícil de describir, y por cierto yo nunca la mencionaba al jugar. Cuando ocurría, sentía que mis dotes de jugador se agudizaban … Esa sensación me aureolaba no solo a mí y a los demás Celtics, sino a los jugadores del equipo contrario, e incluso a los árbitros … En ese nivel especial, ocurrían muchas cosas raras. El partido estaba en plena ebullición competitiva, pero yo no me sentía competitivo, lo cual es un milagro en sí mismo… el partido marchaba tan deprisa que cada gambeta y cada pase era sorprendente, pero nada podía sorprenderme. Era casi como jugar en cámara lenta. Durante esos momentos, casi podía prever la jugada siguiente y adónde iría la pelota… Para mí, la clave era que ambos equipos tenían que estar jugando con todo fervor, y tenían que ser competitivos”

Los Celtics de Russel demuestran un fenómeno que se denomina “alineamiento”, cuando un grupo de personas funciona como una totalidad. En la mayoría de los equipos, la energía de cada miembro se encauza en diversas direcciones. Si se dibuja una imagen del equipo como un conjunto de individuos con diversos grados de “poder personal” (aptitud para lograr resultados deseados) dirigidos a diferentes rumbos, la figura luciría así.

La característica fundamental de un equipo relativamente no alineado es el desperdicio de energía. Los individuos pueden poner muchísimo empeño, pero sus esfuerzos no se traducen eficazmente en una labor de equipo.
  
Por el contrario, cuando un equipo logra mayor alineamiento, surge una dirección común y las energías individuales se armonizan. Hay menos desperdicio de energía. Surge una resonancia o sinergia. Como la luz “coherente” de un laser en contraste con la luz incoherente y dispersa de un foco. Hay un propósito común, una visión compartida que permite complementar los esfuerzos. Cuando hay poco alineamiento, la potencia del individuo agrava el caos y dificulta el manejo del equipo.

Cómo se logra alcanzar, en una selección de futbol como la nuestra, un nivel de juego competitivo que permita ingresar en el conjunto de selecciones que disputarán la clasificación al mundial? La respuesta es: con una estrategia “a medida” del fútbol nacional.